A Faddei le temblaban las piernas, el pulso y el
alma. Le daba la sensación de que la columna de hormigón sobre la que se
apoyaba para no caerse estaba hecha del mismo material que su valentía:
gelatina. Estaba muerto de miedo y a dos
disparos de mearse encima. Además, el mismo terror que gobernaba su cuerpo le
impedía abrir los ojos y darse cuenta de que el arma que sujetaba no tenía el
seguro puesto y apuntaba a su barbilla
viernes, 29 de diciembre de 2017
martes, 26 de diciembre de 2017
domingo, 24 de diciembre de 2017
viernes, 22 de diciembre de 2017
Un solo cambio
Todo
empezó igual que siempre: Abel había tenido un día de mierda en el instituto y
sentía que no podía más. Harto de insultos, de palizas, de soledad y de vivir
con miedo, se dirigió a su habitación, cuchillo en mano, dispuesto a quitarse
la vida. Las lágrimas recorrían su rostro y la impotencia volvía a apoderarse
de su cuerpo. Se remangó como pudo, cerró el puño de la mano izquierda y apuntó
con el filo mientras su pulso no dejaba de temblar. Una vez más, aquella hoja volvía
a encontrarse con la piel de su muñeca.
martes, 19 de diciembre de 2017
jueves, 14 de diciembre de 2017
martes, 12 de diciembre de 2017
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